11 de noviembre de 2012

La comida y yo...

Sé que el titulo suena a la entrada de una mujer con serios problemas de anorexia, y efectivamente varias veces se me ha acusado de sufrir de ella, así que me creo en el derecho de usar éste titulo y hablar al respecto :)

Ser vegetariana desde los 13 años en un país en el cual se caza, cocina y sirve todo lo que camine, corra, se arrastre y repte, no es nada fácil. En todo tipo de eventos y fiestas me veo en la penosa obligación de rechazar la comida destinada a acoger a los invitados o en su defecto a comerme solo la ensalada que sirvan, situación proseguida por una lluvia de preguntas sobre si estoy a dieta o si la carne estaba muy dura.

Cuando prosigo a explicar que mi amor por los animales llega a tal punto que decido cambiar mi estilo de vida y no comer su carne, veo cómo los ojos de los espectadores sobresalen de sus cuencas, mientras aún mas preguntas salen de sus bocas  -¿Y entonces que come? (como si no existiera mas en el planeta), o afirmaciones comparativas -Yo sin carne no puedo vivir... En el desayuno todos los días me como una buena porción de.... (Blah, blah, blah.)

Ya que el 80% de la comida que sirven a mi alrededor tiene carne es un gran porcentaje de comida que simplemente no consumo. Eso nos deja con un 20% conformado por verduras, frutas y carbohidratos principalmente, los cuales ante los ojos de los carnívoros suena a comida muy saludable y a que me encuentro en una dieta permanente.

Al hecho de que rechazo la mayoría de la comida se le suma mi afición al ejercicio. Trato de practicarlo continuamente llegado al punto de que es casi una droga para mi. Cuando me siento estresada, cansada o simplemente abrumada mentalmente me pongo mi ropa deportiva y salgo a correr hasta olvidarme de todo. Una dieta baja en proteínas mas ejercicio continuo luce ante los muggles como pruebas irrefutables de que en secreto me la paso contando calorías y tomándome fotos frunciendo el abdomen.

Un día hablaba con un amigo sobre la comida y le preguntaba -Si la comida fuera como el licor, es decir, se puede consumir pero no es necesario para sobrevivir, ¿la consumirías?. Mi amigo, gran amante de la comida, respondió afirmativamente de una manera muy efusiva. Yo personalmente, incluso cuando comía carne, no era una gran fan de comer y esto ha prevalecido. Como porque de lo contrario moriría  pero si por mi fuera no lo haría (a excepción de los dulces xD) y creo que esa es mi principal defensa ante la acusación de un problema alimenticio: de ser anorexia no me preocuparía por comer y simplemente no lo haría, pero lo hago.

Hace unos meses vivo alejada de la supervisión y cuidado de mis padres, por lo cual ya no tengo esos abundantes desayunos con los cuales mi mami me solía consentir o esos caramelos, yogures y quesos que mi papi me traía de sus viajes. Ahora presurosamente en las mañanas me preparo una taza de chocolate y trato de acompañarlo con lo que haya recordado comprar en el supermercado, almuerzo en donde me hayan cogido mis horas de descanso y en las noches si estoy de animo me preparo algo una vez mas con lo que encuentre dentro de mis provisiones.

Al ir a visitar a mis padres después de unos meses sin verlos fue clara su reacción en que para ellos me encontraba en los huesos y sus preocupaciones no se hicieron esperar. Una vez mas las preguntas de si estaba comiendo bien resonaron como una vieja canción conocida y tuve que calmarlos asegurándoles que me encontraba bien.

No tengo mucho tiempo para comer, pero trato de mantener una buena alimentación. Tal vez solo es falta de la buena comida de mamá :)



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